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Meter tu web entera en un buscador con IA cuesta dos dólares al mes. El resto es margen

Google publica el precio de indexar un sitio web en su buscador con IA: 500 KiB por página, y su propio ejemplo dice que un sitio de mil páginas sale en 2,38 dólares mensuales. Nuestro sitio, con 33 direcciones, ni siquiera llega a la franja de pago. Lo que se cobra encima de eso puede estar bien justificado — pero conviene que sepas qué parte es máquina y qué parte es trabajo.

Persona consultando en una laptop un buscador con inteligencia artificial dentro del sitio web de su propia empresa

La lista de precios de Agent Search, el producto de búsqueda de Google Cloud, está publicada y cualquiera puede leerla. Dice tres cosas que cambian bastante la conversación cuando alguien te ofrece «un buscador inteligente entrenado con tu contenido»: guardar el índice de tu sitio es casi gratis, responder preguntas se cobra por pregunta, y las primeras diez mil consultas del mes no cuestan nada.

Con esos tres datos ya se puede hacer la cuenta de tu caso. Pero antes hay que aclarar qué es exactamente lo que se está comprando, porque el nombre con el que se vende casi siempre está mal.

Nadie está entrenando un modelo con tu contenido

La frase «entrenamos una IA con la información de tu empresa» describe algo que casi nunca ocurre. Entrenar un modelo es carísimo, lento, y cada vez que cambias una tarifa habría que volver a hacerlo. Lo que se hace de verdad tiene otro nombre: RAG, siglas en inglés de generación aumentada por recuperación.

Son dos piezas separadas. La primera es un buscador que guarda tu contenido partido en fragmentos y sabe encontrar los que se parecen a una pregunta, aunque la pregunta no use las mismas palabras que el texto. La segunda es un modelo de lenguaje al que se le entregan esos fragmentos y se le pide que redacte la respuesta usando solo eso, citando de dónde salió cada parte.

La diferencia no es académica. Si el modelo se hubiera «entrenado» con tu contenido, cambiar el precio de un servicio exigiría rehacer el modelo. Como en realidad lo lee al momento de responder, cambiar el precio en tu web y esperar la siguiente indexación es todo lo que hace falta. Y cuando alguien pregunta algo que no está en ningún lado de tu sitio, el sistema puede decir que no lo sabe, en vez de inventarlo — que es la razón principal por la que este montaje existe.

Lo que cobra Google, con la lista en la mano

Estos son los precios publicados el 6 de septiembre de 2026 para el modelo de pago por uso. Están en dólares y sin descuentos por compromiso anual.

Concepto Precio
Búsqueda estándar (recuperación semántica, sin respuesta redactada) USD 1,50 / 1.000 consultas
Búsqueda Enterprise, con respuesta generada y citas USD 4,00 / 1.000 consultas
Respuestas avanzadas (conversación de varios turnos, multimodal) + USD 4,00 / 1.000 consultas
Almacenamiento del índice USD 5,00 / GB al mes · primeros 10 GiB gratis
Prueba gratuita 10.000 consultas al mes por cuenta

Fuente: lista de precios de Agent Search, Google Cloud, consultada el 6 de septiembre de 2026. Para un sitio web, Google calcula el almacenamiento como 500 KiB multiplicado por el número de páginas, y pone su propio ejemplo: un sitio de 1.000 páginas cuesta 2,38 dólares al mes de indexación.

Hicimos la cuenta con nuestro propio sitio, que es un caso que cualquiera puede reproducir: kaivastudio.com/sitemap.xml declara 33 direcciones a día de hoy. A 500 KiB por página son 0,016 GiB — un uno y medio por ciento de lo que Google regala cada mes. Indexar el sitio completo de este estudio, blog incluido, cuesta exactamente cero.

Tu contenido no genera la factura; las preguntas sí

Este es el punto que se le escapa a casi todo el mundo, y es el mismo que ya apareció cuando revisamos el costo real de una tarea con IA: el precio no depende del tamaño de tu empresa ni de cuánto contenido tengas, depende de cuánta gente pregunte.

Un negocio con un sitio de 200 páginas y 400 preguntas al mes está dentro de la prueba gratuita. Ese mismo negocio, si el buscador se vuelve popular y llega a 30.000 preguntas mensuales, paga 120 dólares al mes en respuestas generadas — menos lo que cubra la franja gratuita, que Google describe como una prueba y no como una capa permanente. Sigue sin ser una cifra dramática, pero ya no es cero, y crece justo cuando el sistema empieza a funcionar bien. Cualquier presupuesto que te presenten con una cuota plana mensual está asumiendo un volumen que quizás nadie te dijo cuál es. Pregúntalo.

Hay un segundo cargo que casi nadie menciona en las cotizaciones: la indexación no es instantánea ni gratuita en esfuerzo. Si tu contenido está en PDF escaneados, hay que pasarlos por reconocimiento de texto, y eso se cobra aparte. Si está en fichas de producto con descripciones de dos líneas, el buscador va a recuperar dos líneas. La calidad de la respuesta no la pone el modelo: la pone lo que escribiste.

Google cobra catorce veces más por consultarse a sí mismo que por consultarte a ti

En la misma página de precios hay un detalle que dice mucho sobre dónde está el valor. Generar una respuesta apoyada en tus propios datos cuesta 2,50 dólares por cada mil peticiones. Generar esa misma respuesta apoyada en la Búsqueda de Google cuesta 35,00 dólares por cada mil.

Catorce veces la diferencia, por el mismo modelo y la misma redacción. Lo único que cambia es de dónde salen los hechos. Es un recordatorio incómodo y útil a la vez: el índice de Google es lo caro del asunto, y el tuyo es barato porque es pequeño. Pero también es lo único del sistema que solo tú tienes. Nadie más puede responder qué incluye tu plan de mantenimiento, cuánto tarda tu instalación, o qué pasa si el cliente cancela a los tres meses.

Pantalla de computador mostrando resultados de una búsqueda interna con respuestas generadas por inteligencia artificial y sus fuentes citadas

Un buscador no arregla un sitio que no tiene qué responder

Aquí va la parte que a un estudio como el nuestro no le conviene decir, porque es un servicio menos que vender: la mayoría de las pymes que preguntan por esto no lo necesitan.

La recuperación resuelve un problema concreto: hay demasiado contenido para que una persona lo recorra a mano. Un catálogo de ocho mil referencias con fichas técnicas. Un archivo de normativa. Diez años de preguntas frecuentes acumuladas en un centro de ayuda. Un manual de instalación de cuatrocientas páginas que el técnico consulta desde el celular en la obra. En esos casos el buscador con IA hace algo que un menú no puede hacer, y se nota desde la primera semana.

Un sitio de doce páginas no tiene ese problema. Si en tu web nadie encuentra la respuesta, casi siempre es porque la respuesta no está escrita. Montar RAG encima de doce páginas produce un asistente que contesta «no encuentro esa información en el sitio» con mucha elegancia. Escribir la página de precios que no existe cuesta menos y funciona mejor.

La señal para saber en cuál de los dos casos estás no requiere ninguna herramienta: mira qué escribe la gente en el buscador de tu propio sitio, o qué preguntan por WhatsApp. Si las preguntas se repiten y son cinco, la solución es una página. Si son cientos y todas distintas, ahí sí hay algo que recuperar.

Hay contenido que no debería entrar nunca al índice

Todo lo que se indexa puede salir citado. Suena obvio escrito así, y aun así es el error más común: alguien vuelca la carpeta compartida entera al buscador porque «así responde mejor», y dentro de esa carpeta hay una lista de clientes, una plantilla de contrato con nombres reales o un reporte con cifras que nadie autorizó a publicar.

La regla práctica antes de subir un archivo es una sola pregunta: qué pasa si este texto aparece en pantalla, palabra por palabra, delante de la persona equivocada. Si la respuesta incomoda, ese archivo no entra sin una decisión explícita sobre permisos y sobre dónde se guarda.

Nos tocó de cerca. Una de las plataformas que construimos maneja datos médicos de pacientes, y hasta la captura que mostramos en nuestra portada lleva difuminados un correo y un nombre. Un sistema así no se conecta a un índice consultable «a ver qué tal responde»: primero se decide quién puede preguntar qué, y esa decisión es de producto, no de tecnología. Para el contenido público —catálogo, tarifas, documentación, preguntas frecuentes— el riesgo es cero y ahí es donde tiene sentido empezar.

El producto cambió de nombre cinco veces en dos años y medio

Si vas a apoyar parte de tu operación en uno de estos servicios, vale la pena mirar su historial. El mismo producto de Google, con las mismas funciones y los mismos endpoints, se llamó Generative AI App Builder, luego Vertex AI Search and Conversation en octubre de 2023, Vertex AI Agent Builder en abril de 2024, AI Applications en abril de 2025, otra vez Vertex AI Search en octubre de 2025, y desde el 22 de abril de 2026 se llama Agent Search. Todo eso está en las notas de versión oficiales, que a día de hoy siguen advirtiendo que la consola de Google todavía muestra el nombre viejo.

No es una crítica gratuita: es información de compra. Un proveedor que renombra su producto cinco veces en dos años y medio también reorganiza precios, cambia condiciones de las capas gratuitas y deprecia APIs — de hecho, una de las formas de generar respuestas con datos propios ya fue retirada y reemplazada por otra. Nada de eso es motivo para no usarlo. Sí es motivo para que la búsqueda con IA sea una capa encima de tu sitio, y no la única forma que tienen tus clientes de llegar a la información. Tu contenido tiene que seguir estando en páginas normales, con URLs normales, que Google y cualquier otro puedan leer.

La conclusión práctica es menos emocionante que el discurso: esto es infraestructura barata montada sobre contenido caro. La parte que cuesta dinero de verdad —escribir bien lo que hace tu negocio, mantenerlo actualizado, decidir qué es público y qué no— es exactamente la misma que costaba antes de que existiera la IA, y es la única que nadie puede hacer por ti con una tarjeta de crédito.

Si alguien te cotiza un buscador con IA sin preguntarte cuántas páginas tienes ni cuántas consultas esperas al mes, no está cotizando tu problema. Está cotizando el suyo.

¿Tu contenido está listo para que algo lo lea?

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