Logo y sus versiones
Horizontal, compacta, en un solo color y para fondos oscuros. En vectorial, para que sirva desde una factura hasta una valla.
Logo, identidad visual y las reglas para usarla. Para empresas que hacen bien su trabajo pero todavía no lo parecen a primera vista.
El logo es la punta del iceberg. La marca es todo lo que tu cliente ve antes de decidir si confía en ti: la cotización que le mandas, la publicación que le aparece, el letrero del local, cómo se ve tu web en el celular.
Cuando cada una de esas piezas la hizo una persona distinta sin reglas, el resultado es un negocio que se ve más pequeño e improvisado de lo que realmente es. Y eso se traduce en precio: al cliente le cuesta más creer que puedes cobrar lo que cobras.
Por eso el entregable importante no es el logo — es el sistema que hace que todo lo demás se vea coherente sin que tengas que estar encima.
Todo listo para usar, en los formatos que de verdad vas a necesitar.
Horizontal, compacta, en un solo color y para fondos oscuros. En vectorial, para que sirva desde una factura hasta una valla.
Los colores definidos con sus códigos exactos para pantalla e impresión. Se acabó el «más o menos ese azul».
Qué fuente usar para títulos y para texto, con sus pesos y tamaños. Y de dónde descargarla para que todo tu equipo use la misma.
El documento que explica cómo usar cada cosa. Se lo pasas a cualquier diseñador o imprenta y el resultado sale bien sin que tengas que explicar nada.
A quién le vendes, contra quién compites y qué quieres que sienta alguien cuando te ve por primera vez. Sin esto, el diseño es decoración.
Exploramos direcciones posibles y te mostramos hacia dónde puede ir la marca, antes de encariñarnos con un logo. Aquí se decide el rumbo.
Construimos el logo y el sistema completo sobre la dirección elegida. Ajustamos hasta que quede.
Te entregamos todos los archivos organizados más la guía de uso. Y te explicamos cómo aplicarla, que es lo que hace que la marca dure.
Logo en todas sus versiones y formatos, paleta de color, tipografías, y una guía de marca que explica cómo usar cada cosa.
La guía es la parte que más se subestima: es lo que evita que en seis meses cada pieza se vea de un color distinto según quién la haya hecho.
Se puede hacer solo el logo, pero conviene saber qué queda por fuera. Un logo suelto no define qué colores usar en una publicación, qué tipografía va en una cotización ni cómo se ve tu marca en el letrero del local.
Sin esas reglas, la marca se desarma sola con el uso. Si el presupuesto es ajustado, es válido empezar por el logo y sumar el resto después — pero sabiendo que ese resto existe.
Sí. Entregamos el logo en formatos vectoriales, que se pueden ampliar al tamaño de una valla sin perder calidad, además de las versiones para pantalla.
Incluimos también las variantes que hacen falta en la práctica: horizontal, compacta, en un solo color y para fondos oscuros. Son las que uno termina necesitando y casi nunca vienen.
No, y es importante que quede claro. Nosotros diseñamos la identidad; el registro de marca es un trámite legal aparte que se hace ante la Superintendencia de Industria y Comercio y que normalmente gestiona un abogado.
Te entregamos los derechos sobre el diseño, pero el registro —que es lo que impide que otro use tu nombre— es un proceso separado. Te recomendamos hacerlo.
Antes, si se puede. La web se construye con los colores, la tipografía y el tono de la marca, así que tener eso resuelto primero evita rehacer trabajo.
Si ya tienes web y quieres renovar la marca, se puede hacer al revés, pero implica ajustar el sitio después. Es la combinación más común que trabajamos: marca y web juntas.
Cuéntanos qué tienes y qué te incomoda de cómo se ve tu negocio. Te decimos qué haría falta y en qué orden.