Entender
A quién le vendes, contra quién compites y qué quieres que sienta alguien que te ve por primera vez. Sin esto, lo que sigue es decoración.
Logo, identidad visual y las reglas para usarla. Para empresas que hacen bien su trabajo pero todavía no lo parecen a primera vista.
Manual de marca · Archivos editables · Todo entregado a tu nombre.
El logo es la punta del iceberg. La marca es todo lo que tu cliente ve antes de decidir si confía en ti: la cotización que le mandas, la publicación que le aparece, el letrero del local, cómo se ve tu web en el celular.
Cuando cada una de esas piezas la hizo una persona distinta sin reglas, el resultado es un negocio que se ve más pequeño e improvisado de lo que realmente es. Y eso se traduce en precio: al cliente le cuesta más creer que puedes cobrar lo que cobras.
Por eso el entregable importante no es el logo — es el sistema que hace que todo lo demás se vea coherente sin que tengas que estar encima.
La estrategia decide qué significas. El diseño decide cómo te ves. Si empiezas por el logo, estás eligiendo el traje antes de saber a qué evento vas.
A quién le vendes, contra quién compites y qué quieres que sienta alguien que te ve por primera vez. Sin esto, lo que sigue es decoración.
Qué te hace distinto y cómo se dice en una frase. El nombre de las cosas, el tono con el que hablas, lo que no vas a decir nunca.
Ahora sí: logo, colores, tipografías. Se diseña sobre algo decidido, y por eso aguanta cuando toca aplicarlo a algo que no estaba previsto.
Cómo se usa todo lo anterior. Es la parte que casi nadie entrega y la que decide si dentro de un año tu marca se sigue reconociendo.
Doce entregables. Cuando alguien te cotiza «un logo» por una décima parte, esto es lo que no está cotizando — y es la parte que hace que la marca siga en pie dentro de dos años.
Un generador te da un logo bonito en un minuto. Lo que no te da es el resto, que es donde vive una marca: cómo se comporta ese logo en un aviso, en una factura, en el perfil de WhatsApp y en un fondo oscuro; qué colores lo acompañan y cuáles lo rompen; qué tipografía usar cuando toque escribir algo.
Sin esas reglas, cada pieza nueva la resuelve quien la esté haciendo ese día, y a los seis meses la marca se ve distinta en cada sitio. Ahí es donde se pierde el reconocimiento, no en el logo.
Tampoco es menor: lo que genera una IA suele no ser registrable como marca, y suele parecerse a lo que le salió a otros con la misma herramienta.
Logo en todas sus versiones y formatos, paleta de color, tipografías, y una guía de marca que explica cómo usar cada cosa.
La guía es la parte que más se subestima: es lo que evita que en seis meses cada pieza se vea de un color distinto según quién la haya hecho.
Se puede hacer solo el logo, pero conviene saber qué queda por fuera. Un logo suelto no define qué colores usar en una publicación, qué tipografía va en una cotización ni cómo se ve tu marca en el letrero del local.
Sin esas reglas, la marca se desarma sola con el uso. Si el presupuesto es ajustado, es válido empezar por el logo y sumar el resto después — pero sabiendo que ese resto existe.
Sí. Entregamos el logo en formatos vectoriales, que se pueden ampliar al tamaño de una valla sin perder calidad, además de las versiones para pantalla.
Incluimos también las variantes que hacen falta en la práctica: horizontal, compacta, en un solo color y para fondos oscuros. Son las que uno termina necesitando y casi nunca vienen.
No, y es importante que quede claro. Nosotros diseñamos la identidad; el registro de marca es un trámite legal aparte que se hace ante la Superintendencia de Industria y Comercio y que normalmente gestiona un abogado.
Te entregamos los derechos sobre el diseño, pero el registro —que es lo que impide que otro use tu nombre— es un proceso separado. Te recomendamos hacerlo.
Antes, si se puede. La web se construye con los colores, la tipografía y el tono de la marca, así que tener eso resuelto primero evita rehacer trabajo.
Si ya tienes web y quieres renovar la marca, se puede hacer al revés, pero implica ajustar el sitio después. Es la combinación más común que trabajamos: marca y web juntas.
Escríbenos con lo que tienes hoy —aunque sea un logo hecho a las carreras— y te decimos qué se puede aprovechar y qué conviene rehacer.
Sin compromiso. Si lo que tienes funciona, te lo decimos y no hay proyecto.