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¿Cuánto cuesta una página web en España?
El 3 de diciembre de 2025 el Gobierno publicó en el BOE un aplazamiento que le compró un año extra a miles de autónomos: Verifactu, la obligación de facturar con un sistema certificado por Hacienda, ya no entra en vigor en 2026. Entra en 2027. Si tu web va a cobrar o a facturar, esa fecha debería estar en la misma conversación que el presupuesto del diseño — y casi ninguna cotización la menciona todavía.
Aparte de eso, el mercado español se parece al de cualquier otro país de habla hispana: una búsqueda rápida devuelve presupuestos de 300 € y de 6.000 € para algo que en el papel se describe igual, «una página web de cinco secciones». Ninguna de las dos cifras es mentira. Son dos productos distintos con el mismo nombre.
El precio no lo decide el número de páginas
Cuando una agencia en Madrid cotiza 800 € y otra cotiza 5.000 €, casi nunca es que una sea honesta y la otra un timo. Es que construyen cosas diferentes bajo la misma etiqueta, y esa diferencia se explica por tres cosas que sí importan.
Si el diseño es tuyo o es prestado
Una plantilla de Wix o Squarespace con el logo cambiado se resuelve en horas y cuesta entre 10 € y 40 € al mes de suscripción. Sirve para validar una idea esta semana. Un diseño a medida empieza antes, por entender qué vende tu negocio y a quién, y ese trabajo de estrategia —no las horas de maquetación— es la mayor parte de lo que estás pagando.
Si alguien pensó la estructura antes de diseñar
Decidir qué secciones lleva el sitio, en qué orden y qué responde primero es la parte invisible que más dinero mueve. Un sitio bonito con la estructura equivocada recibe visitas y no genera ni un correo. Uno sobrio con la estructura correcta convierte, y desde fuera los dos se ven prácticamente iguales.
Si tiene que cobrar, facturar o solo informar
Un sitio informativo y una tienda que cobra con tarjeta, controla inventario y emite factura son dos proyectos de desarrollo distintos. En España, además, esa última pieza —la facturación— está a punto de cambiar de reglas, y conviene que el desarrollador lo tenga claro desde el primer día.
Verifactu se aplazó, pero no desapareció
El Real Decreto 1007/2023 fijaba que las empresas empezaran a aplicar Verifactu el 1 de enero de 2026, y los autónomos el 1 de julio de 2026. El Real Decreto-ley 15/2025, aprobado en Consejo de Ministros el 2 de diciembre de 2025 y publicado en el BOE al día siguiente, movió ambas fechas un año: 1 de enero de 2027 para sociedades y 1 de julio de 2027 para autónomos. El motivo oficial fue darle tiempo al sector del software de facturación para adaptarse sin dejar a medio país sin sistema el mismo día.
Para quien encarga una web esto se traduce en una pregunta concreta: si el sitio va a vender en línea o a generar facturas, el software que se conecte con él —pasarela de pago, gestor de pedidos, ERP— tiene que llegar a esa fecha ya siendo compatible con Verifactu. Pedirlo ahora, en la fase de diseño, sale más barato que migrar un sistema entero en junio de 2027 con la fecha límite encima.
La pregunta que más ahorra dinero: «¿el sistema de facturación que vas a integrarme ya es compatible con Verifactu, o lo será antes de 2027?». Casi ningún presupuesto la contesta sin que se la hagan primero.
Los rangos que se publican en el mercado español
Estos son los órdenes de magnitud que manejan agencias y freelancers en España en sus páginas de precios. No son nuestras tarifas —cada proyecto se cotiza según su alcance— sino una referencia para saber si lo que te ofrecen está dentro de lo razonable. Todos los precios llevan además el 21% de IVA general, que conviene confirmar si ya está incluido antes de comparar dos presupuestos.
| Tipo de sitio | Rango publicado (EUR) | Para quién tiene sentido |
|---|---|---|
| Plantilla adaptada | 300 € – 800 € | Validar una idea rápido, presupuesto muy ajustado |
| Landing page a medida | 500 € – 1.200 € | Un solo servicio o producto, o una campaña puntual |
| Sitio corporativo a medida | 1.000 € – 3.500 € | La mayoría de autónomos y pymes de servicios |
| Tienda en línea con facturación electrónica | 2.500 € – 8.000 € | Vender en línea con pagos, inventario y Verifactu ya previsto |
| Plataforma o desarrollo grande | 10.000 € en adelante | Software a medida, sistemas conectados |
Rangos recogidos de precios publicados por agencias y freelancers españoles durante 2025 y 2026. Varían por comunidad autónoma, por sector y por proveedor.
Lo que sigue pagándose después de la entrega
El desarrollo es un pago único. Mantener el sitio vivo no lo es. Un dominio .es cuesta alrededor de 33 € al año en registradores como Nominalia —el primer año suele venir en promoción por unos pocos euros, pero lo que importa es cuánto cuesta la renovación, no la entrada—.
El hosting va de 100 € a 350 € al año según el tipo de sitio, y el certificado de seguridad (SSL) hoy suele venir incluido en cualquiera de los dos. El mantenimiento —actualizaciones, copias de seguridad, ajustes de contenido— se cobra aparte, entre 100 € y 2.500 € al año según la complejidad, y es lo que evita que en dos años el sitio esté roto o desactualizado.
Pregunta por los cuatro —dominio, hosting, SSL y mantenimiento— antes de firmar. Un proyecto barato que no los incluye puede terminar costando más que uno que sí.
Cómo saber si te están cobrando de más, o de menos
Desconfía de una cotización que no te preguntó nada sobre tu negocio antes de dar un precio, que cobra por página como si todas costaran lo mismo, o que te promete el primer lugar en Google — nadie controla ese algoritmo, y prometerlo es una señal de alarma, no de confianza.
Desconfía también de lo demasiado barato: si el precio no cambia sin importar lo que pidas, si no hay etapa de estructura ni de contenido, o si no queda claro quién es el dueño del dominio y el hosting al final del proyecto, probablemente estás comprando una plantilla con otro nombre.
Si tu negocio también vende al otro lado del Atlántico, los números y las obligaciones cambian de país a país — en Ecuador el IVA subió a 15% y el SRI ya no da margen para transmitir comprobantes electrónicos, un problema parecido al de Verifactu pero con su propio calendario.
La cuenta que de verdad importa
La forma más honesta de saber cuánto debería costar tu web es calcular cuánto vale un cliente para ti. Si tu ticket promedio es de 80 € y el sitio te trae cuatro clientes al mes que hoy no tienes, un sitio de 2.000 € se paga solo en poco más de medio año. Si tu ticket es de 15 €, la cuenta es otra y probablemente conviene empezar más pequeño.
Esa pregunta —cuánto me tiene que devolver, no cuánto cuesta— es la que cambia de verdad la decisión. Y si ya tienes un sitio, revísalo antes de pedir cotizaciones nuevas: ábrelo en el móvil con datos, fíjate si carga rápido, y comprueba si el sistema con el que factura hoy llegará a 2027 ya adaptado a Verifactu. Si algo de eso falla, ahí hay trabajo — y casi siempre sale más barato que rehacer todo desde cero.