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Agencias de diseño web en CDMX: guía para elegir
Seis estudios con dirección verificable en la ciudad, qué hace cada uno, y la pregunta que decide si el gasto entero se puede deducir o no. Orden alfabético, sin ranking y sin pago de por medio.
Antes de empezar: Kaiva Studio es un estudio colombiano, con sede en Barranquilla y no en la CDMX. Aun así no nos pusimos en la lista, y no lo haríamos ni siendo de Polanco: un ranking donde el autor se califica a sí mismo es un anuncio con otro formato. Si al final quieres ver qué hacemos, el enlace está abajo.
La pregunta más importante de la primera reunión no es de diseño
Es esta: «¿me pueden facturar?». Y la segunda: «¿con qué RFC?».
Suena a trámite y es lo que decide si el proyecto entero es un gasto deducible o dinero que sale de tu bolsillo sin efecto fiscal. En México un gasto se deduce si es estrictamente indispensable para tu actividad y está amparado por un CFDI válido. La primera parte casi siempre se cumple: el sitio web de una empresa que vende por internet es indispensable sin discusión. La segunda es donde se cae todo.
Buena parte de quienes cotizan diseño web en la Ciudad de México trabajan sin poder emitir factura, o la emiten a través de un tercero, o la emiten con datos que no coinciden con tu Constancia de Situación Fiscal. Desde el CFDI 4.0 esa coincidencia es literal: nombre o razón social, RFC, código postal del domicilio fiscal y régimen tienen que ir letra por letra como aparecen en la constancia. Una letra distinta y el comprobante se rechaza.
Es lo único de esta guía que no aplica en ninguno de los otros países sobre los que hemos escrito. Y es lo primero que preguntaríamos.
Las dos consultas gratuitas que casi nadie hace
Antes de mandar el anticipo, dos búsquedas en sat.gob.mx que toman menos que leer una cotización.
La primera es el validador de RFC: escribes el RFC del proveedor y te dice si existe y está activo. Sirve para descartar al que te pasó un RFC de memoria por WhatsApp.
La segunda es la que de verdad duele si te la saltas: la lista del artículo 69-B del Código Fiscal de la Federación, donde el SAT publica a los contribuyentes que emitieron comprobantes sin tener los activos, el personal o la infraestructura para prestar el servicio que facturaron. Si tu proveedor aparece en el listado definitivo, los CFDI que emitió no producen ningún efecto fiscal —ni para ISR ni para IVA— y el problema no es de él, es tuyo: la deducción que ya aplicaste se cae y el SAT puede revisarte por haberla usado. El listado se actualiza y se publica en el Diario Oficial de la Federación varias veces al año.
No hicimos esa consulta por ti para las agencias de más abajo, entre otras cosas porque el listado cambia y una lista publicada en un blog envejece mal. La consulta la tienes que correr tú, con el RFC que te den, el día que lo recibas. Toma dos minutos y prácticamente nadie la hace sobre el proveedor que le va a construir el sitio.
Los rankings de «mejores agencias» los escriben las agencias
Si buscaste esto en Google ya lo viste, aunque quizá no lo notaste: casi todos los artículos de «las 10 mejores agencias de diseño web en CDMX» están publicados en el blog de una de las diez. Adivina en qué puesto se pone.
Hay una segunda variante, más difícil de detectar y muy común en un mercado del tamaño de la capital: el mismo sitio replicado bajo media docena de dominios distintos, uno por ciudad o uno por servicio, todos con el mismo teléfono y el mismo portafolio. Sirve para aparecer en cada búsqueda local como si hubiera una oficina ahí. Ninguna de las dos cosas es información.
Esta lista tampoco es un ranking, y conviene que sepas exactamente qué vale: no hemos trabajado con ninguna de las seis ni auditado sus proyectos. Lo único que verificamos es que existen, que tienen presencia pública comprobable en la ciudad y que se dedican a esto. La recomendación de fondo no es «contrata a alguna de estas»: es «usa los criterios de abajo con quien sea que termines contratando».
Lo que sí conviene mirar
El «a medida» se nota en el presupuesto, no en el discurso
Diseño desde cero y plantilla adaptada son opciones legítimas y cuestan muy distinto. El problema es cuando te cobran una y te entregan la otra. Se pregunta directo. En la CDMX hay paquetes reales desde seis mil pesos y propuestas de doscientos mil para el mismo tipo de empresa, y la respuesta a esa pregunta explica buena parte de la brecha.
Un portafolio sin enlaces es un portafolio de mentiras
Las capturas bonitas no prueban nada. Pide URLs de sitios en vivo y ábrelas: que carguen rápido, que se vean bien en tu celular, que tengan candado. Un portafolio de imágenes sin enlaces ya te dijo algo.
El dominio que no queda a tu nombre no es tuyo
Es el que más pleitos causa después. Si el dominio y el hospedaje quedan a nombre de la agencia, cambiar de proveedor deja de ser una decisión tuya. Deben quedar a nombre de tu empresa, con tus accesos, desde el primer día.
El precio que no dice «más IVA» no es el precio
Detalle mexicano que se cuela seguido en las comparaciones: unas cotizaciones vienen con IVA incluido y otras no, y un 16% sobre el total cambia bastante cuál de las tres propuestas era la más barata. Pregúntalo antes de armar la tabla comparativa, no después.
Que nadie te garantice el primer lugar en Google
Es la señal de alarma más confiable que existe. Nadie controla el algoritmo de Google, así que nadie puede garantizar una posición. Se puede prometer trabajo técnico, contenido y mejoras medibles. Posiciones no.
Seis estudios con presencia en la Ciudad de México
En orden alfabético. Lo que dice cada ficha viene de su propio sitio y de directorios públicos; no hemos trabajado con ellas.
ABC Digital
Estudio en Av. Chapultepec 536, colonia Roma, que trabaja diseño UI/UX, desarrollo web, ecommerce y aplicaciones móviles con un enfoque explícito de experiencia centrada en el usuario. De las pocas de la lista que trata la app móvil como parte del mismo servicio y no como algo que se subcontrata.
Tiene sentido si: el proyecto no termina en el sitio y hay una app o un producto digital detrás. abcdigital.mx
CloudStudio
Agencia de diseño y desarrollo web en CDMX desde 2018, con una propuesta orientada a la infraestructura técnica del sitio: trabaja sobre AWS, Google Cloud y Azure, y para tienda en línea sobre Shopify Plus y WooCommerce. Es el perfil más «de ingeniería» de la lista.
Tiene sentido si: esperas mucho tráfico, integraciones con sistemas internos o tienes un área de TI que va a preguntar dónde vive el servidor. cloudstudio.mx
Codefy
Shopify Partner con operación en la Ciudad de México, especializada en tiendas para marcas de moda, lifestyle y retail. No hace de todo, y eso es una ventaja cuando lo que necesitas es exactamente lo que hace.
Tiene sentido si: vas a vender en línea sobre Shopify y tu producto se compra por cómo se ve. codefy.com.mx
Creative Studio®
Agencia con oficina en Av. Pdte. Masaryk 101, Polanco, activa desde 2006 y con más de 200 clientes declarados. Integra estrategia, diseño UX/UI y desarrollo en el mismo equipo, y su portafolio incluye trabajo para marcas grandes —Volkswagen, Unilever, Grupo Modelo, Ford— lo cual dice tanto de su capacidad como de su rango de precios.
Tiene sentido si: eres una empresa mediana o grande con comité de marca y necesitas un proveedor que aguante ese proceso. creativstudio.com.mx
Serna Digital
Estudio en Calle Manzanillo 100, Roma Sur, que trabaja diseño y desarrollo sobre WordPress, Shopify y PrestaShop. Perfil de agencia mediana, con las tres plataformas más comunes del mercado mexicano cubiertas.
Tiene sentido si: ya tienes un sitio en WordPress o PrestaShop y buscas quien lo rehaga sin migrarte a otra tecnología. sernagrp.com
Undertk Studio
Estudio en la colonia Hipódromo que combina desarrollo web, diseño digital y marketing en el mismo equipo: sitios, ecommerce, aplicaciones y UX/UI, con experiencia en Shopify.
Tiene sentido si: quieres un solo interlocutor para el sitio y para lo que se hace después con él, en vez de coordinar dos contratos. undertk.studio
Por qué solo seis. En la CDMX hay cientos de estudios y freelances buenos, muchos sin sitio propio y viviendo de referidos. Estos seis son los que a hoy tienen dirección o presencia pública verificable, que es el único criterio que podemos comprobar sin haber trabajado con ellos. Quedaron fuera varios que aparecen alto en Google y resultaron ser el mismo sitio replicado por ciudad. Si conoces uno que debería estar, escríbenos y lo revisamos.
Las preguntas que hay que llevar a la reunión
Sirven igual con cualquiera de las seis, con nosotros, o con quien sea:
- ¿Me pueden facturar y con qué RFC?
- ¿El precio ya incluye IVA?
- ¿El diseño es a medida o una plantilla adaptada?
- ¿Me mandan tres enlaces a sitios en vivo que hayan hecho?
- ¿El dominio y el hospedaje quedan a mi nombre?
- ¿Qué incluye la cotización, línea por línea?
- ¿Cuántas rondas de revisión están incluidas?
- ¿Quién escribe los textos: ustedes o yo?
- ¿Qué pasa con el sitio después de la entrega, y cuánto cuesta?
La octava es la que más proyectos congela. En la mayoría de las cotizaciones el contenido lo pone el cliente, y casi nadie lee esa línea. El resultado son sitios que llevan tres meses detenidos esperando textos que nadie se sentó a escribir, con el anticipo ya pagado.
Verifica en vez de confiar, incluso cuando el discurso es bueno
Además de las dos consultas del SAT, tres comprobaciones que puedes hacer sobre cualquier agencia antes de la primera llamada:
- Abre su propio sitio en el celular con datos, no con wifi. Una agencia cuya página tarda en cargar en una red normal está mostrando su estándar sin querer.
- Busca su ficha en Google Maps. Mira si tiene reseñas, de cuándo son y si responden las malas. Una dirección verificable en la ciudad importa si algo sale mal.
- Abre dos o tres trabajos de su portafolio. Que carguen, que tengan candado y que sigan en línea. Un portafolio con la mitad de los enlaces caídos dice bastante sobre qué pasa después de la entrega.
Insistimos en verificar por una razón incómoda: a nosotros nos ha pasado. En este mismo sitio, el bloque de variables de diseño llegó a estar escrito cinco veces en cuatro generaciones de CSS apiladas, y produjo tres fallos de render que estuvieron meses en producción sin que nadie los viera —porque un token de diseño que falta no lanza un error, simplemente se ve mal. Nadie nos lo señaló: lo encontramos meses después revisando nuestro propio código. Si eso ocurre en un negocio cuyo trabajo entero es hacer sitios bien hechos, la palabra de quien te cotiza no alcanza. Si quieres correr una revisión parecida sobre tu sitio actual antes de pedir presupuestos, nuestro Diagnóstico Digital la automatiza y te dice qué está roto y qué tan grave es.
Lo que no te va a decir ninguna de las seis
Que probablemente no necesitas una agencia de Polanco.
La diferencia entre la cotización más barata y la más cara que recibas en la CDMX va a ser brutal, y el reflejo es asumir que la cara es la seria. A veces lo es. Muchas veces lo que compras con esa diferencia es capacidad de aguantar un comité de marca, producción audiovisual propia o un equipo de cuenta que responde en dos horas —cosas reales, pero que un negocio de quince personas no va a usar nunca. Un estudio pequeño que te conteste el teléfono puede resolverte el mismo problema por una fracción, y no lo digo por modestia: lo digo porque el proyecto que se paga caro y luego nadie actualiza termina igual de muerto que el barato.
Si quieres desarmar esa diferencia con cifras antes de sentarte a comparar, la tenemos detallada en cuánto cuesta una página web en México. Y si ya tienes las tres cotizaciones sobre la mesa, empieza por la pregunta uno. Es la única que no puedes arreglar después.